REAL Y MUY ILUSTRE ARCHICOFRADÍA DEL

SANTÍSIMO ROSARIO Y LA PURÍSIMA DE LA ERMITA

XXX ENCUENTRO DE AUROROS DE LA VEGA BAJA
-20 de octubre de 2013 en Almoradí-

Los hermanos de la Purísima de Catral vienen participando en estos encuentros desde sus inicios. Aquellos que quieran acompañarnos, a las 04:45 h. saldrá el autobús que nuestro Ayuntamiento pone a nuestra disposición desde la Plaza de la Casa de Cultura.

A las 5:00 horas. Concentración de Grupos
A las 5:30 horas. Recorrido de los Auroros por nuestra Villa

A las 7:30 horas. Rezo del Santo Rosario

A las 8:30 horas. Santa Misa en la Iglesia Parroquial

A las 10:30 horas. Desayuno-almuerzo







ROSARIOS DE LA AURORA

Comenzamos los tradicionales "Rosarios de la Aurora". Esta tradición, que más que tradición es una fe vivida y expresada con cantos populares, convive con los catralenses desde hace siglos. Desde la alegre "despierta" con la rondalla y cantos de los "Hermanos de la Purísima", pasando por el rezo y canto de los misterios del Rosario y concluyendo con la celebración de la Santa Misa, todo mira a la Purísima de la Ermita. Bajo su mirada maternal queremos caminar hacia Cristo.

El horario para todos los domingos será el siguiente:
-05:00 h. Comienzo de la le "Despierta"
-06:30 h. Rezo de cuatro misterios del Rosario
-06:50 h. Canto del último misterio del rosario
-07:00 h. Santa Misa
-07:30 h. Canto del último misterio del Rosario.
-08:00 h. Jaculatoria final en la Ermita de la Purísima


Recorrido de la "Despierta":
29 de septiembre: "Centro"
6 de octubre:"Santa Águeda"
13 de octubre: "La Cruz"
20 de octubre: XXX Encuentro de Auroros en Almoradí
27 de octubre: "Alfalfar"
1 de noviembre: "C/Valencia"
8 de diciembre: "Centro"

PURÍSIMA CONCEPCIÓN. DEVOCIÓN CATRALENSE SIETE VECES CENTENARIA. CUARTO Y ÚLTIMO CAPÍTULO.

Texto de José Antonio Zamora Gómez
·         CATRAL Y SU PURÍSIMA DE LA ERMITA EN LA ACTUALIDAD.

Desde que la imagen de la Purísima de la Ermita fue bendecida en 1940, junto a otras Sagradas Imágenes del pueblo y en los terrenos de las denominadas “Casitas de Papel” -calle Purísima, entre los números 2 y 14-, porque allí, según comentan los coetáneos a la contienda civil, fue donde la imagen de la Purísima fue quemada; desde aquel momento, el culto y devoción catralense hacia la Purísima ha ido creciendo y manifestándose de la manera más sencilla y personal, pero de la manera más sincera y amorosa del pueblo hacia su Patrona.
Por lo tanto, podemos hacer un repaso a los tributos de amor que Catral rinde -o ha rendido- a su Purísima en fechas recientes. Uno de los actos que muchos aún recuerdan porque han dejado de celebrarse, son las populares Misas de Gozo, celebradas desde el 16 de diciembre y hasta la víspera de Navidad, en horas muy tempranas y en la Ermita de la Purísima. Ya que con ellas se pretendía manifestar el gozo de la esperanza que traerá el inminente parto de María, con lo cual, el feliz nacimiento del Hijo de Dios. Por lo tanto, se entroncaba con estos ritos eucarísticos con los primitivos cultos hispánicos de venerar a la Virgen de la Esperanza en fechas próximas a la Navidad, ya que el fiel cristiano era preparado doctrinalmente para recibir la Buena Nueva del nacimiento de Dios.
Otro de los gestos catralenses más emotivos, y que personalmente para mí estaban cargados de la mayor expresión de amor de un pueblo hacia su Madre, eran las celebraciones de los Rosarios de Difuntos en la Ermita de la Purísima durante tres días y frente a la imagen de la Madre de todos/as los/as catralenses -la Purísima de la Ermita-. Y era simbólico ya que la intercesión de María ante su Hijo puede traer curación, fertilidad y consuelo a los vivientes; pero sobre todo su mayor función en la acción católica de salvación consiste en eliminar las penas del purgatorio; por lo que cuando Catral oraba y rezaba a la Purísima, a la hora de pedir la salvación para el difunto, lo que estaba haciendo era pedir la intercesión de la Señora ante Dios para librar las penas del alma del difunto allá donde se encontrara, y como sabemos, una madre nunca niega nada a sus hijos amados. Por ello, Catral dejaba en manos de la Purísima la voluntad divina y el descanso eterno del difunto.[1]
Ante estas dos manifestaciones perdidas[2], sencillas pero vividas con intensidad y ofrecidas amorosamente a la Virgen, lo que nos resta decir es que en la actualidad, el pueblo de Catral tributa a la Purísima un solemne novenario, en fechas próximas a la Navidad y en torno al 8 de diciembre -día de su festividad-.  
            El día 7 de diciembre por la tarde, la imagen de la Purísima es trasladada desde su Ermita al Templo Parroquial para iniciar el Novenario que cada día predicará un sacerdote hijo del pueblo. El traslado se desarrolla entre muestras de fervor, cantos de alabanza a la Virgen y los sones de la música de la S.U.M. “La Constancia”.
            El día 8, día grande por ser la solemnidad de la Purísima Concepción, a las cinco de la madrugada sale, desde la céntrica ermita de la Purísima, el Rosario de la Aurora que con sus cantos de despierta exhortan al pueblo de Catral a madrugar para rezar y ofrecer con las primeras luces del alba el Santísimo Rosario a la Purísima de la Ermita. Santo Rosario que se inicia en la Ermita y se termina ejecutándolo procesionalmente en la calle antes de iniciarse la primera celebración eucarística -presidida en el Templo Parroquial por la imagen de la Purísima-, todo ello acompañado por la Banda de Música “La Constancia” de Catral.
            Una vez terminada la Santa Misa, el Rosario vuelve a salir a la calle y al regresar a la Ermita se ofrece a la Patrona una contundente “traca”, manifestando a través de la pólvora -como bien hacemos los valencianos- la alegría y el júbilo que embarga a Catral en la Solemnidad de su Patrona.
            A las doce del mediodía se celebra la Solemne Misa Mayor en la que hacen acto de presencia todos los sacerdotes hijos del pueblo, las Autoridades locales y las Reinas y Damas de las Fiestas Patronales.
            Por la tarde se celebra la Solemne Procesión en la que la imagen de la Purísima de la Ermita discurre por las calles del pueblo entre el olor a cera, el sonido de la música y la pólvora -quemada en acción de promesas- y los rezos de los más devotos..., todo como muestra de devoción y amor a la Madre y Señora de Catral.
            Acabada la Procesión y el luminoso Castillo de Fuegos Artificiales, y una vez dentro del Templo, se canta la tradicional y catraleña Salve Regina, compuesta única y exclusivamente para la Purísima de la Ermita de Catral y por catralenses.
            Al finalizar, los responsables del cuidado de la Sagrada Imagen se disponen a entronizar a la Purísima en el centro del Altar Mayor de la Parroquia para que la Patrona presida todos y cada uno de los actos litúrgicos celebrados en su honor y durante el Novenario.
            Llegados al día 15, la Novena finaliza y la Imagen es colocada de nuevo en sus andas procesionales para emprender la procesión-romería de regreso a su Ermita. Este regreso era hasta hace poco sencillo y discreto. Pero desde 1991, cuando se decidió cambiar el itinerario de vuelta, celebrarlo el domingo siguiente al día 15 e implicar en cada día de la Novena a un sector del pueblo[3], la Procesión de regreso (conocida popularmente como La Vuelta) se ha convertido en una explosiva manifestación de fe, devoción, amor y agradecimiento a la Santísima Virgen Purísima, ya que el pueblo entero se vuelca en torno a la Virgen, acude en masa a la hora de acompañar a María en el regreso a su casa, se quema un número incalculable de quilos de pólvora -ya de agradecimiento, ya de promesa . . .- y se engalanan calles y balcones, además de levantar sencillos altares en honor a la Patrona.
            Pero sobre todo, este día está marcado por el canto de la Salve Nueva, Salve catralense por excelencia y ofrecida a la Patrona como colofón a las muestras de fervor de todo Catral a su Madre Purísima. Clausura solemne que tod@ catralense ansía y espera con júbilo, porque es a su amada Madre, Reina, Señora y Patrona a quien se le ofrece y para quien lo prepara a lo largo de todo el año.
            Muestras de una incansable devoción a la Purísima que no terminan ahí, a lo largo de todo el año los fieles cristianos de Catral acuden a la Ermita para ofrecer, agradecer, solicitar . . . toda clase de bienes materiales y, sobre todo, espirituales, con los que consolidar su fe y encontrar el consuelo necesario para vivir cristianamente.[4]
            Sin más, hay que comentar que el 17 de septiembre de 2001 el Obispo de Orihuela-Alicante, el Excmo. y Rvdmo. S. D. Victorio Oliver, aprobaba canónicamente los estatutos de fundación de la “Cofradía del Santísimo Rosario y la Purísima de la Ermita”, presidida por D. Modesto Gómez Llopis y como formalización institucional y eclesiástica de la hermandad que desarrolla su labor en pro de la Purísima desde tiempo inmemorial. Esta Fundación viene a ser un paso más en esta andadura catraleña, ya añeja, en torno al misterio y doctrina inmaculista. Dicha Cofradía renueva su Junta Directiva el 21 de noviembre de 2006, pasando a ser Hermano Mayor Honorífico el citado D. Modesto Gómez, además de obtener los títulos de Real el 10 de abril de 2007 (por ostentar S.M. el Rey Juan Carlos I la Presidencia de Honor), el de Muy Ilustre (al recuperar las antiguas denominaciones y por nombrar Cofrades de Honor a D. Rafael Palmero Ramos -Obispo de Orihuela-Alicante- y a D. Manuel Ureña Pastor -Arzobispo de Zaragoza-, además de haber contado entre sus cofrades a personas de la nobleza comarcal) también en el 2007 y el de Archicofradía (por ser la más antigua en la Diócesis en dar culto a la Purísima Concepción de María) el 3 de marzo de 2008, de manos de nuestro Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Rafael Palmero Ramos, Obispo de Orihuela-Alicante. Culminando tales reconocimientos con la Vinculación Espiritual de la Ermita de la Purísima con la Basílica Liberiana de Santa María la Mayor de Roma (gozando por ello de las indulgencias plenarias correspondientes) el 12 de septiembre de 2011.

·         REFLEXIÓN HISTORICO-ARTÍSTICA, TEOLÓGICA Y CULTURAL SOBRE LA DEVOCIÓN Y CULTO A LA PURÍSIMA DE LA ERMITA EN CATRAL.

Como hemos observado la devoción a la Purísima en Catral viene determinado por un culto antiquísimo, desde los primeros momentos del asentamiento del Cristianismo por estas tierras del Bajo Segura e impulsado por los distintos monarcas que han manifestado su honda tradición inmaculista y la han transmitido a sus súbditos. Por lo tanto, si en época visigoda y mozárabe el culto inmaculista se afianzaba en los estudios teológicos y patrísticos, es con la Reconquista, y especialmente con Jaime II en 1304, cuando la doctrina inmaculista encuentra un mayor apoyo escriturístico y se va consolidando, poco a poco, en la Sede Papal de Roma, que llegará a declararla Dogma en 1854 de la mano del Papa Pío IX.
Por lo tanto, hasta el momento han sido definidos cuatro dogmas marianos que tienen que ser creídos como Artículos de Fe:
-          La Maternidad Divina y Virginal de María, ambos declarados por concilios de la primitiva Iglesia.
-          La Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 como ya hemos observado.
-          La Asunción de María, en cuerpo y alma a los cielos, definido por el Papa Pío XII en 1950.

Pero sobre todo, el objeto de nuestro estudio, el Dogma de la Inmaculada Concepción, viene a significar el privilegio en virtud del cual la Virgen María es la única criatura humana, entre todos los descendientes de Adán y Eva, que ha sido concebida sin Pecado Original.

Todo ello marcará el sentir de los vecinos de Catral y condicionará a nuestro pueblo a ser un fiel defensor de la doctrina inmaculista desde tiempos remotos, acogiéndola, meditándola y trasmitiéndola a generaciones futuras desde un punto de vista basado en la fe y en el amor a la Madre Purísima, madre del mismo Dios y madre de todo el género humano.
Por lo tanto, en la imagen escultórica actual de la Purísima de la Ermita de Catral se condensa todo el programa iconográfico de la doctrina inmaculista, y se plasma gráficamente con una factura barroca, de talla delicada, ampulosa y trabajadísima, con una exquisitez extrema y de un naturalismo desbordante. Pero sobre todo, con una solidez madura, para las manos que la ejecutaron, y con un equilibrio y una serenidad en la composición clásica y renacentista, propia de esa determinación a la hora de combinar una talla antigua -siglo XIX- y un conjunto escultórico de principios del XX. Porque como sabemos, la actual talla es fiel copia de la desaparecida en 1936, la cual quedó configurada definitivamente cuando la primitiva imagen de la Purísima de Catral (probablemente del siglo XVIII y restaurada con toda seguridad en 1870 por el escultor-imaginero murciano Francisco Sánchez[5]) fue llevada a los talleres valencianos del murciano Venancio Marco para ser entronizada en la peana de ángeles en 1923.

Pero sobre todo, y a pesar de que la primitiva Purísima volviera a Catral tras una profunda restauración; lo que sí me gustaría que quedara claro, de una vez por todas, es que los tan traídos y llevados mechones de la Purísima ya existían en la primitiva imagen, como se aprecian en fotografías de principios de siglo, y no fueron colocados por cuenta y gusto propio del escultor Venancio Marco (a pesar de hacer lo que hiciera), ya que los mechones y el cabello suelto por encima de los hombros es un atributo iconográfico propio y característico de las Inmaculadas (aunque podremos encontrar diversidad de formas). Por lo tanto, considero que la foto publicada en el artículo “El Corazón de la Purísima de la Ermita” de la Revista de Fiestas Patronales de San Juan del año 1999 es una foto de dudosa autenticidad[6]. Ya que la única foto, hasta el momento conocida, en la que aparece la imagen antigua de la Purísima de la Ermita sin los ángeles, antes de ser entronizada en la peana y portando los mechones, es la que ha prestado gustosamente Encarnita Cecilia Ortuño.
     
·         EPÍLOGO.
                    
Todo el devenir histórico catralense de la doctrina inmaculista, visto con anterioridad y vivido en profundidad por la comunidad religiosa de nuestro pueblo, fue recientemente conmemorado con una seria de actos cívico-religiosos, que los Hermanos de la Purísima llevaron a cabo a lo largo de los años 2004 y 2005, puesto que el recuerdo de acontecimientos pasados permite de nuevo, a la comunidad religiosa, contemplar con María el rostro de Cristo.
De este modo se han conmemorado:
-           Los 700 Años de la devoción que Catral profesa a la Purísima Concepción (1304-2004).
-          El 150 Aniversario de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de María (1854-2004).
-          El 450 Aniversario de la donación del Santo Hospital de Catral, con Ermita y bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Concepción. Primera fundación inmaculista de la Vega Baja del Segura, de la Diócesis de Orihuela-Alicante y actual Ermita de la Purísima (1555-2005).

Si todo este devenir histórico-religioso ha afianzado la larga andadura mariana que ha marcado la espiritualidad del alma catralense, ha sido porque las gentes de esta comunidad religiosa han encontrado en la Purísima Concepción de María la esencia de la virtud cristiana y, partiendo de ese encuentro con María, se han lanzado a la búsqueda de Cristo Jesús.
De este modo, para dejar constancia firme del sublime amor que Catral profesa a la Purísima, el 8 de Diciembre de 2004, el Excmo. Ayuntamiento de Catral en pleno (siendo Alcalde D. José Manuel Rodríguez Leal) declaró oficialmente Patrona de Catral a la Purísima de la Ermita, por la profunda devoción que recibe por parte del pueblo catralense y por la larga tradición popular en considerarla Patrona del municipio, así como por la histórica presencia que el misterio inmaculista tiene en este pueblo creyente. Junto al Acta, la Imagen de la Patrona recibió la Insignia de Oro de Catral, que no es otra que el Escudo del municipio realizado en oro. Distinción que única y exclusivamente porta la Purísima de la Ermita, la cual pende de su pecho desde aquel momento.
 Pero ante todo, la Sagrada Imagen de la Purísima de la Ermita, Patrona de Catral, fue Solemnemente Coronada Canónicamente por el Sr. Obispo de la Diócesis de Orihuela-Alicante, D. Victorio Oliver, el 19 de Diciembre de 2004, en torno a la celebración de la festividad de la Virgen de la Esperanza y dentro del tiempo de Adviento (fechas muy significativas para la devoción inmaculista como se apuntó con anterioridad).
Además, este acto vino a centrar todo el programa de actividades previstas por la Cofradía, siendo vivido con gran júbilo al aflorar espiritualmente los sentimientos de fe, amor, solidaridad y cariño hacia la Madre de Dios y hacia los necesitados, ya que además de coronar materialmente a la Sagrada Imagen, también se realizó una solidaria Corona Social con la que paliar las necesidades de los más desfavorecidos (en nuestro caso, la recolecta fue destinada a sufragar los gastos de la Casa de la Caridad de Catral).
Pero el símbolo de la corona y su presencia (que como todos los símbolos vistos, no es inocente) vendría a subrayar sutilmente muchos argumentos y dogmas de la Iglesia Católica, es decir, la corona sobre la Virgen viene a ratificar su triunfo sobre el pecado, siendo reflejo directo de la virtud personal de María:
Su pureza, su gracia ante Dios, su santidad, su virginidad,
        su perfección, su humildad, su maternidad divina,
       SU PURÍSIMA CONCEPCIÓN.



[1] Como bien comenta Marina Warner: “Cristo no puede en lo más íntimo de su corazón rechazar a su madre, su papel compasivo ayuda en parte a resolver el atroz dilema de que un Dios que es bondad, amor y perdón pueda ser cruel como para enviar a alguna de sus criaturas al infierno por toda la eternidad. La Virgen le da al Cristo Juez su rostro humano... transformándolo en un Dios de misericordia”, que se apiada del fiel por mediación de María.

[2] Otra de las celebraciones perdidas eran las realizadas en Mayo, tanto en la Ermita de la Purísima como en la Parroquia y en torno a la imagen de la Inmaculada Concepción, cuando el pueblo y la Congregación de las Hijas de María ofrecían flores y cantos de alabanza a la Excelsa Patrona.
                Y debemos recordar el Congreso Eucarístico celebrado en Callosa de Segura en 1947 cuando, al mismo, asistió nuestra imagen de la Purísima de la Ermita. La cual, parece ser, fue llevada en romería, y a hombros de los catraleños, hasta la vecina localidad distante a unos 8 Km.

[3] Sectores que participan en la Eucaristía, abarrotan el Templo Parroquial y colaboran, económica y materialmente, en proyectos de caridad social. Siendo ésta la mejor manera de manifestarse cristiano.

[4] Como curiosidad podemos comentar que el mayor porcentaje de mujeres que portan el nombre de Concepción, son mujeres de edad avanzada y nacidas hasta la década de los 60 del siglo XX. Mientras que las que portan el nombre de Inmaculada son chicas que no sobrepasan los 30 años. Por lo tanto, la evolución del uso de estos nombres denota una antigua tradición a la hora  de nombrar a la Purísima; ya que como hemos visto cuando se fundó el Santo Hospital fue bajo la el nombre de la Concepción y no bajo el de la Inmaculada. Con el tiempo, se ha ido consolidando el uso del nombre Inmaculada para las mujeres.
Algo parecido podría haber ocurrido con el de Encarnación (muy pocas mujeres lo portan ya y además son de edad avanzada) que vendría a ser el primer eslabón de una cadena que evolucionaría a Concepción y luego a Inmaculada. Teniendo con ello una unión total del culto inmaculista en Catral a través de las dos imágenes de la Virgen, como ya hemos observado con anterioridad.
Otro hecho curioso en la vida cotidiana del pueblo de Catral que se ha perdido, es que aquí se tenía la costumbre de saludar al entrar a una casa con el típico “Ave María Purísima”, a lo que contestaba el morador del susodicho hogar “Sin pecado concebida”, dando por tanto la bienvenida y el paso al visitante.
[5] Con toda seguridad Francisco Sánchez Tapia, imaginero murciano de la segunda mitad del siglo XIX, seguidor de la escuela de Salzillo y padre de la famosa saga de escultores murcianos Sánchez-Araciel.

[6] Dudosa autenticidad ya que opino personalmente que, con los nuevos programas informáticos, la fotografía ha sido retocada por ordenador y se han eliminado los mechones existentes.

Texto elaborado por José Antonio Zamora Gómez para la Real y Muy Ilustre Archicofradía del Santísimo Rosario y la Purísima de la Ermita (Patrona de Catral)
Año 2003